Los estrógenos y progesterona son las hormonas involucradas en esta maravillosa etapa de la mujer que se confabulan para alterar el estado emocional y generar grandes dosis de felicidad, pero a la vez tristeza, frustración, miedo, ansiedad por el cambio de vida que tendrán los futuros padres y la forma como se verá afectada su vida en pareja, su vida laboral y personal.