¿Por qué uno de los mellizos desarrolla una mayor cercanía con uno de los padres?
Imagina esta situación: tienes dos pequeños que, aunque nacieron el mismo día, parecen relacionarse de formas muy diferentes contigo y con tu pareja. Uno de ellos siempre corre hacia ti en busca de consuelo, mientras el otro parece buscar más a tu pareja. ¿Te has preguntado por qué sucede esto y cómo puedes lograr un equilibrio en la atención que ambos reciben?
Entender por qué uno de los mellizos desarrolla una mayor cercanía con uno de los padres es clave para mantener una crianza saludable y equitativa. En este artículo, explicaré las razones detrás de este fenómeno y compartiré estrategias para que ambos progenitores se involucren de manera equilibrada en la crianza.

La conexión especial: ¿Por qué sucede?
La cercanía de uno de los mellizos con un progenitor específico no es algo inusual. Hay varios factores que pueden influir en esta situación:
1. Temperamento individual de los mellizos

Cada niño nace con un temperamento único. Algunos mellizos pueden ser más sensibles, mientras otros son más independientes. Si un niño es más emocional, es probable que se incline hacia el progenitor que percibe como más empático o disponible emocionalmente.
Un niño sensible puede buscar consuelo en el padre que tiene un enfoque más calmado y afectuoso, mientras que un mellizo independiente puede sentirse más atraído hacia quien le estimula a explorar su entorno. Reconocer estas diferencias y responder adecuadamente a ellas puede ayudar a equilibrar las dinámicas familiares. Además, es crucial evitar etiquetas como «el sensible» o «el fuerte», ya que estas pueden limitar cómo los niños se ven a sí mismos y cómo interactúan con los demás.
2. Disponibilidad de tiempo

En muchas familias, uno de los padres puede pasar más tiempo con los mellizos debido a las responsabilidades laborales o del hogar. Esta mayor disponibilidad crea oportunidades para formar vínculos más fuertes.
Cuando uno de los progenitores pasa más tiempo con los mellizos, ya sea por elección o por circunstancias laborales, el vínculo se fortalece de manera natural. Por ejemplo, un padre que trabaja desde casa puede tener más oportunidades para interactuar con los niños durante el día, desde jugar con ellos hasta compartir momentos cotidianos como las comidas. Por otro lado, el progenitor que pasa menos tiempo en casa puede sentirse en desventaja en términos de conexión emocional.
Es importante recordar que la calidad del tiempo compartido es tan importante como la cantidad. Incluso si un progenitor tiene menos horas disponibles, puede aprovecharlas al máximo realizando actividades significativas y siendo plenamente presente. Esto puede incluir rituales diarios como leer cuentos antes de dormir o dedicar tiempo exclusivo a cada mellizo durante los fines de semana.
Además, la comunicación entre los padres es clave para gestionar estas diferencias de disponibilidad. Al planificar juntos cómo se distribuye el tiempo, ambos pueden asegurarse de que los mellizos reciban atención equitativa y de calidad de ambos lados, evitando así que se formen lazos desbalanceados.
3. Estilo de interacción

Los estilos de crianza también juegan un papel importante. Por ejemplo, si un padre tiende a ser más juguetón y otro más disciplinario, los niños podrían mostrar preferencias basadas en sus propias necesidades emocionales.
Un estilo juguetón, que incluye juegos, risas y actividades físicas, puede resultar más atractivo para un niño que busca diversión y estimulación. Por otro lado, un estilo más orientado a la disciplina, que establece reglas claras y proporciona estructura, podría ser más reconfortante para un mellizo que necesita sentir seguridad y límites definidos. Además, algunos padres pueden ser más verbales y afectuosos, mientras que otros se expresan a través de acciones como preparar comidas o realizar tareas prácticas. Estas diferencias, aunque sutiles, son percibidas por los niños y pueden influir en sus elecciones de proximidad.
Es importante destacar que ningún estilo es inherentemente «mejor» que otro. Lo ideal es que ambos progenitores sean conscientes de sus fortalezas y busquen complementarse, asegurando que los mellizos reciban una combinación equilibrada de apoyo emocional, estructura y diversión. Esto también ayuda a que los niños desarrollen relaciones sólidas y diversas con ambos padres.
4. Etapas del desarrollo

En los primeros meses, es común que los mellizos desarrollen un apego más fuerte con el progenitor que satisface sus necesidades básicas de manera más frecuente, como la alimentación, higiene, abrigo. Esto puede dar lugar a una percepción inicial de cercanía con la madre. Sin embargo, a medida que los niños crecen, sus intereses y necesidades evolucionan. Por ejemplo, alrededor del primer año de vida, los mellizos comienzan a explorar el mundo a través del juego, y quien les ofrezca estímulos más interactivos, como canciones, juegos de construcción o paseos al aire libre, puede volverse su figura preferida en ese momento.
Además, durante la etapa preescolar, cuando los mellizos comienzan a desarrollar su autonomía, es común que busquen apoyo emocional en el progenitor que perciben como más comprensivo o accesible para dialogar sobre sus experiencias. Esta dinámica puede variar con el tiempo y no es estática, lo que refuerza la importancia de que ambos padres estén atentos y adaptativos a las necesidades de sus hijos en cada etapa de desarrollo.
5. Dinámica familiar

En algunos casos, factores externos, como el estrés o la división desigual de tareas, pueden influir en cómo los niños perciben a cada padre.
Cuando el estrés se apodera de la rutina diaria, es común que uno de los padres se involucre más en las tareas prácticas y el otro se enfoque en las actividades emocionales o de juego. Esto puede llevar a una percepción desequilibrada por parte de los mellizos, quienes tienden a identificar roles específicos en cada progenitor. Además, si la división de tareas no es equitativa, uno de los padres podría experimentar agotamiento, afectando la calidad del tiempo compartido con los niños.
Es importante considerar también las expectativas culturales o familiares que puedan influir en la dinámica. Por ejemplo, en algunas familias, se espera que uno de los padres sea el proveedor principal, mientras que el otro asume la mayor parte del cuidado diario. Esta configuración puede crear una brecha emocional entre los niños y el progenitor menos presente.
Para superar estos desafíos, es esencial establecer una comunicación abierta entre los padres, identificar las fuentes de estrés y redistribuir las responsabilidades de manera que ambos puedan compartir tiempo de calidad con sus hijos. Recordemos que los niños son sumamente perceptivos y pueden absorber las tensiones familiares, lo que refuerza la importancia de mantener un ambiente equilibrado y colaborativo.
Impacto de una distribución desigual de atención
Cuando uno de los mellizos recibe más atención de un padre, el otro podría sentir celos, inseguridad o incluso desarrollar comportamientos desafiantes para llamar la atención al sentirse desplazado. Sin embargo, esta situación tiene solución. Con las estrategias adecuadas, es posible equilibrar la atención y fomentar vínculos fuertes con ambos niños.
Estrategias de ambos progenitores para que se involucren de manera equilibrada en la crianza

La crianza equilibrada es fundamental para fomentar un entorno armonioso y de apoyo mutuo, especialmente en familias con mellizos. Cuando ambos progenitores trabajan juntos de manera equitativa, no solo comparten responsabilidades, sino que también fortalecen su vínculo como pareja y su conexión con los hijos. Algunas estrategias prácticas que pueden implementar para garantizar un equilibrio en la crianza son:
1. Dividir las tareas de manera clara y flexible
Es importante establecer un sistema de distribución de tareas que tenga en cuenta las fortalezas, preferencias y horarios de ambos progenitores. Por ejemplo:
- Un progenitor puede encargarse de preparar las comidas, mientras el otro se ocupa de bañar a los mellizos.
- Alternar responsabilidades nocturnas, como atender los despertares o alimentar a los bebés.
La flexibilidad también es clave. Si uno de los dos tiene un día particularmente complicado, el otro puede asumir temporalmente algunas de sus responsabilidades.
2. Comunicar expectativas y necesidades
La comunicación abierta entre los padres es esencial para evitar malentendidos o frustraciones. Ambos deben expresar cómo se sienten, qué necesitan y cuáles son sus límites. Por ejemplo:
- «Hoy estoy agotado/a, ¿podrías encargarte de acostar a los niños?»
- «Me gustaría que dedicáramos un tiempo para planificar la semana.»
Según la psicóloga infantil Laura Markham, «una comunicación honesta entre los padres no solo ayuda a reducir el estrés, sino que también modela habilidades saludables de resolución de conflictos para los niños.»
Las conversaciones regulares también ayudan a ajustar las estrategias según las necesidades cambiantes de la familia. A medida que crecen los mellizos y van logando dormir de corrido durante toda la noche, las largas jornadas de los padres empiezan a normalizarse y se genera un ambiente más tranquilo que permite ajustar la planeación diaria.
3. Establecer rutinas familiares
Las rutinas brindan estructura y seguridad tanto para los niños como para los padres. Crear rutinas diarias donde ambos tengan roles definidos puede facilitar la cooperación. Algunas ideas incluyen:
- Tener horarios establecidos para las comidas y las siestas.
- Compartir tiempo en actividades como leer cuentos antes de dormir.
- Participar juntos en actividades como juegos o caminatas.
El pediatra Benjamin Spock afirma: «Los niños prosperan en ambientes predecibles. Las rutinas ofrecen la seguridad que necesitan para explorar y desarrollarse de manera saludable.»
Cuando las rutinas están claras, se minimiza el riesgo de que una sola persona cargue con toda la responsabilidad de crianza. Esto permite que los mellizos compartan tiempo de calidad con ambos padres por igual.
4. Involucrarse de manera activa en todas las etapas
Ambos progenitores deben participar en las diferentes etapas del desarrollo de los hijos, desde los cambios de pañal hasta las reuniones escolares. Esto no solo fomenta un equilibrio, sino que también fortalece el vínculo con los niños. Algunas formas de involucrarse activamente incluyen:
- Acompañar a las citas médicas.
- Participar en actividades extracurriculares (piñatas, salidas al parque, visita a los abuelos, etc)
- Estar presente en momentos importantes, como los primeros pasos o palabras.
Según un estudio publicado en la revista «Pediatrics», los padres que participan activamente en la crianza tienen hijos con mejores habilidades sociales y emocionales.
5. Priorizar el autocuidado y el tiempo en pareja
El bienestar de los padres influye directamente en la crianza. Es crucial que ambos encuentren tiempo para descansar, relajarse y cuidar de sí mismos. Algunas estrategias incluyen:
- Turnarse para disfrutar de momentos de ocio individual, como salir a caminar, leer un libro tomar una siesta.
- Planificar actividades como pareja, como una cena o una sesión de cine en casa, para fortalecer su relación.
La terapeuta familiar Virginia Satir señaló: «Los padres felices y equilibrados son más capaces de criar hijos seguros y emocionalmente saludables.»
Cuando los progenitores se sienten apoyados y equilibrados, están en mejor disposición para criar a sus hijos de manera positiva.

6. Fomentar la empatía y el reconocimiento mutuo
Apreciar y reconocer el esfuerzo del otro es fundamental para mantener la motivación y el compromiso. Frases simples como «Gracias por encargarte de esto hoy» o «Hiciste un gran trabajo con los niños esta semana» pueden marcar una gran diferencia.
También es importante ponerse en el lugar del otro para entender sus retos y dificultades. Esto fomenta un ambiente de comprensión y apoyo constante.
7. Buscar apoyo externo si es necesario
En ocasiones, puede ser útil buscar ayuda externa para equilibrar las responsabilidades. Esto puede incluir:
- Contratar a una niñera o pedir apoyo a familiares cercanos.
- Asistir a terapias de pareja o grupos de apoyo para padres.
Contar con recursos adicionales permite reducir el estrés y enfocarse en lo que realmente importa: el bienestar de la familia.
8. Nunca comparen a los mellizos
Aunque tengan la misma edad, cada mellizo es único y especial. Las comparaciones pueden generar sentimientos de competencia o inferioridad entre ellos. En cambio, valorar sus diferencias refuerza su autoestima y fomenta relaciones más sanas con ambos padres. Por ejemplo:
- Reconozcan los logros individuales de cada uno, sin menospreciar los logros del otro.
- Celebren sus intereses y talentos únicos, ya sea que uno disfrute del arte y el otro prefiera los deportes.
- Promuevan el respeto mutuo entre los hermanos, destacando que cada uno aporta algo valioso y diferente a la familia.
El psicólogo infantil Jean Piaget señaló: «Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, y respetar estas diferencias es crucial para su crecimiento emocional y cognitivo.»
9. Celebrar los logros en conjunto
Criar mellizos puede ser desafiante, pero también está lleno de momentos especiales. Dedicar tiempo para celebrar los logros, tanto grandes como pequeños, refuerza el trabajo en equipo. Por ejemplo:
- Celebrar cuando los mellizos logran dormir toda la noche.
- Reconocer el esfuerzo de ambos al superar una etapa difícil, como por ejemplo dejar el pañal.
Estas celebraciones fortalecen el sentido de unidad y motivan a seguir colaborando.
La clave para una crianza equilibrada radica en la comunicación, el trabajo en equipo y el apoyo mutuo. Al implementar estas estrategias, ambos progenitores pueden desempeñar un papel activo y satisfactorio en la vida de sus mellizos, creando un entorno familiar lleno de amor, equilibrio y colaboración.
Equilibrar el amor y la atención
Entender por qué uno de los mellizos desarrolla una mayor cercanía con uno de los padres no solo ayuda a resolver dudas, sino que también abre la puerta a una crianza más equitativa y armoniosa. Al aplicar estrategias donde ambos progenitores se involucren de manera equilibrada en la crianza, no solo fortalecen el vínculo con sus hijos, sino también entre ustedes como pareja.
Recuerden que cada pequeño gesto cuenta: una palabra de ánimo, un abrazo compartido o simplemente el tiempo de calidad que les dediquen. La crianza de mellizos puede ser desafiante, pero también está llena de recompensas inolvidables.
¡Disfruten del viaje y sigan construyendo esos lazos tan especiales en su familia múltiple!
¡Comparte tu experiencia!
¿Qué estrategias han funcionado en tu familia para equilibrar la crianza? ¿Tienes alguna pregunta o consejo adicional? Me encantaría leer tus comentarios y aprender de tus vivencias. ¡Comparte tus ideas y fomenta un espacio de apoyo entre padres!
La información publicada en este blog no representa un diagnóstico o guía médica. Simplemente estoy plasmando aspectos relevantes durante el proceso de crianza, basados en mi experiencia personal como madre de Mellizos y utilizando como referencia artículos publicados por especialistas. Frente a cualquier solicitud o asesoría médica, remitirse directamente a su médico de confianza.