¿Te has preguntado por qué tu bebé parece incómodo después de comer? Esa carita que se frunce, esos movimientos inquietos y ese llanto que no sabes cómo calmar podrían deberse a los gases. Aunque son normales y necesarios, también pueden ser incómodos para tu bebé, especialmente después de alimentarse. Sigue leyendo para descubrir qué puedes hacer para ayudarle a liberar esos molestos gases y devolverle la tranquilidad.

¿Por qué se producen los gases en los bebés?
Los gases son una parte natural del sistema digestivo de tu bebé, tanto si se alimenta con leche materna como con fórmula. Al comer, los bebés suelen tragar aire, especialmente si no tienen un buen agarre al pecho o el biberón. Este aire queda atrapado en su pequeño estómago y necesita ser liberado para que se sientan cómodos.
Además, el sistema digestivo de los recién nacidos aún está en desarrollo, lo que puede hacer que los gases sean más frecuentes y difíciles de manejar. Sin embargo, aunque sean incómodos, los gases también son necesarios, ya que indican que el sistema digestivo está funcionando como debería.
Aproximadamente el 20-25% de los lactantes menores de 3 meses experimentan cólicos o molestias relacionadas con gases, lo que puede generar episodios frecuentes de llanto e irritabilidad. Estas dificultades pueden ser causadas por diversos factores, como una postura incorrecta al alimentarse, intolerancias alimentarias, exceso de aire ingerido durante el llanto prolongado, o incluso la introducción de alimentos sólidos
El malestar por gases no siempre requiere intervención médica; sin embargo, es fundamental conocer los signos que podrían indicar un problema más grave, como fiebre, diarrea persistente, vómitos o llanto inconsolable por varias horas seguidas. En estos casos, es importante consultar a un pediatra para descartar otras condiciones subyacentes.
¿Cómo saber si tu bebé tiene gases?
No siempre es fácil identificar si los gases son el problema, pero hay señales comunes que pueden ayudarte:
- Llanto repentino e inconsolable: Especialmente después de comer.
- Inquietud y movimientos bruscos: Como encoger las piernas hacia el pecho.
- Distensión abdominal: La barriguita puede sentirse dura o hinchada al tacto.
- Sonidos o quejas al intentar expulsar gases: Escucharás pequeños quejidos o gruñidos.
Técnicas efectivas para ayudar a tu bebé a sacar los gases
Algunas de las técnicas prácticas que ayudarán a tus bebés a expulsar los gases de manera cómoda y segura, aliviando su malestar los cito a continuación basados en mi experiencia personal como madre de Mellizos. Sin embargo, te recomiendo que siempre consultes con tu pediatra o médico de confianza sobre cual es la técnica más oportuna para tus bebés. En mi caso la técnica que más utilizamos fue la de Remolino (totalmente efectiva).
1. Coloca a tu bebé en posición vertical
Sostén a tu bebé en posición vertical, apoyado en tu hombro. Con una mano, dale palmaditas suaves y rítmicas en la espalda. Esto ayuda a que el aire atrapado suba naturalmente y sea más fácil expulsarlo. ¡No te preocupes si el gas tarda unos minutos en salir!»
Otra manera de hacerlo es colocar al bebé sentado sobre tus piernas. Con una mano, dale palmaditas suaves y rítmicas en la espalda.

2.Técnica del Remolino
Pon a tu bebé sentado sobre tus piernas y con ambas manos sujeta suavemente su cuello y empieza a moverlo como un remolino. Esta técnica es totalmente segura y efectiva.

3. Utiliza la técnica «boca abajo»
Pon a tu bebé boca abajo sobre tus piernas. Asegúrate de sostener su cabecita y frota suavemente su espalda en movimientos circulares. Además de liberar los gases, esta posición alivia la presión en su barriguita.

4. Masajes abdominales
Frota suavemente la barriguita de tu bebé en movimientos circulares siguiendo el sentido de las agujas del reloj. Esta técnica ayuda a mover los gases a través del sistema digestivo para que puedan ser expulsados.

5. Ejercicios de bicicleta
Coloca a tu bebé acostado boca arriba y mueve sus piernas como si estuviera pedaleando una bicicleta. Este movimiento estimula los intestinos y ayuda a liberar los gases atrapados. Es excelente para bebés que están muy inquietos.

¿Los gases son diferentes con leche materna y con leche de fórmula?
Aunque los gases son comunes en ambos casos, hay algunas diferencias:
- Leche materna: Los bebés suelen tragar menos aire debido a que el flujo de leche se adapta mejor a sus necesidades. Sin embargo, ciertos alimentos en la dieta de la madre podrían influir en la formación de gases.
- Leche de fórmula: Los biberones pueden introducir más aire durante la alimentación. Además, algunas fórmulas pueden ser más difíciles de digerir para los bebés, lo que podría aumentar los gases.
En ambos casos, es importante observar a cada bebé y ajustar las técnicas de alimentación según sea necesario.
En la dieta de las madres que amamantan, algunos alimentos pueden influir en la producción de gases en los bebés porque ciertos compuestos pasan a la leche materna. Sin embargo, no todos los bebés reaccionan de la misma manera, y los efectos pueden variar. Aquí tienes una lista de alimentos que, en algunos casos, podrían provocar gases en los bebés:
1. Vegetales crucíferos
- Ejemplos: Brócoli, coliflor, repollo, coles de Bruselas. Los cuales contienen compuestos que pueden causar gases durante la digestión, tanto en la madre como en el bebé.
2. Legumbres
- Ejemplos: Frijoles, lentejas, garbanzos. Son ricos en fibra y carbohidratos complejos que generan gases durante su descomposición.
3. Productos lácteos
- Ejemplos: Leche, queso, yogur. Algunas madres o bebés pueden ser sensibles a las proteínas de la leche de vaca o a la lactosa, lo que puede causar malestar digestivo.
4. Ciertos condimentos y especias
- Ajo, cebolla, pimientos picantes. Estos alimentos pueden cambiar el sabor de la leche materna o causar molestias digestivas en algunos bebés.
5. Frutas cítricas
- Ejemplos: Naranjas, limones, toronjas. Aunque no siempre generan gases, su acidez puede irritar el sistema digestivo de algunos bebés sensibles.
6. Bebidas con cafeína
- Ejemplos: Café, té, refrescos de cola. Aunque no generan gases directamente, pueden causar irritabilidad y molestias que a veces se confunden con problemas digestivos.
7. Alimentos ricos en azúcares simples
Para las Madres Lactantes: los refrescos, dulces, jugos de fruta contienen grandes cantidades de azúcar añadida, lo que puede contribuir al aumento de peso y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares. Un consumo excesivo de azúcar puede afectar los niveles de energía y provocar fatiga, lo cual es especialmente perjudicial para madres lactantes que ya enfrentan demandas físicas elevadas.
Efectos en la calidad de la leche materna:
- Aunque los nutrientes básicos de la leche materna no varían significativamente, el consumo de azúcar en exceso podría influir en la cantidad de energía proporcionada al bebé y en su futura preferencia por alimentos azucarados.
Riesgo de deshidratación:
- Los refrescos contienen cafeína y sodio, que pueden contribuir a la deshidratación. Una buena hidratación es crucial para la producción adecuada de leche.
Para los bebés lactantes: Algunos estudios sugieren que las dietas maternas altas en azúcares o alimentos procesados pueden provocar irritaciones en el sistema digestivo inmaduro del bebé, causando gases o cólicos. Además si las madres consumen grandes cantidades de dulces y alimentos procesados durante la lactancia, esto puede influir en el desarrollo del gusto del bebé, predisponiéndolo a preferencias poco saludables en su dieta futura.
¿Qué alternativas son recomendables?
- Agua: Es la mejor bebida para mantenerse hidratada.
- Infusiones naturales: Sin cafeína ni azúcares añadidos.
- Frutas frescas enteras: Proporcionan fibra y nutrientes sin el exceso de azúcar de los jugos procesados.

Cómo identificar qué alimentos afectan a tu bebé
Si sospechas que un alimento en tu dieta está causando gases en tu bebé:
- Lleva un registro alimenticio: Anota lo que comes y cuándo tu bebé muestra síntomas de gases o malestar.
- Elimina temporalmente alimentos sospechosos: Excluye un alimento a la vez y observa si los síntomas mejoran.
- Consulta a un pediatra o especialista: Antes de eliminar grandes grupos de alimentos, busca asesoramiento profesional para asegurar una dieta equilibrada.
Recuerda:
No todos los bebés reaccionan a estos alimentos, y en la mayoría de los casos, las madres pueden seguir una dieta variada sin problemas. Si los gases persisten, podría deberse más a la inmadurez del sistema digestivo del bebé que a la dieta materna.
¿Los bebés se deben acostar inmediatamente después de alimentarlos?
No se recomienda acostar a los bebés inmediatamente después de alimentarlos por varias razones relacionadas con su comodidad y salud digestiva:
1. Mayor riesgo de gases y malestar abdominal
Cuando un bebé se acuesta justo después de comer, el aire que ha tragado durante la alimentación puede quedar atrapado en su estómago, causando incomodidad, distensión abdominal y llanto. Mantenerlo en posición vertical facilita que los gases suban y sean expulsados.
2. Reflujo gastroesofágico
Los bebés tienen un esfínter esofágico inmaduro, lo que hace más probable que el contenido del estómago regrese al esófago si están acostados. Esto puede causar reflujo ácido, irritación y molestias.
3. Riesgo de asfixia
Si un bebé regurgita mientras está acostado, existe un mayor riesgo de aspiración (que la leche suba y entre a sus vías respiratorias). Mantenerlo en posición vertical reduce este peligro.
4. Mejora de la digestión
La posición vertical después de alimentarse ayuda a que la leche fluya más fácilmente hacia el estómago e intestinos, facilitando una mejor digestión y absorción de nutrientes.

¿Cuánto tiempo mantenerlo en posición vertical?
Se recomienda sostener al bebé en posición vertical durante 15 a 30 minutos después de cada toma. Esto es especialmente importante para bebés que tienen tendencia al reflujo o gases frecuentes.
Si necesitas acostarlo para dormir después de alimentarlo, asegúrate de:
- Sacarle los gases primero.
- Colocarlo en su cuna en una posición boca arriba, ya que esta es la más segura para reducir el riesgo de muerte súbita del lactante (SMSL).
¿Qué pasa si los gases no se liberan a tiempo?
Aunque los gases son normales, si no se manejan adecuadamente, pueden provocar:
- Cólicos prolongados: El malestar puede intensificarse, causando llanto continuo.
- Distensión abdominal: La acumulación de gases puede hacer que tu bebé se sienta más incómodo.
- Alteraciones del sueño: Los gases pueden interrumpir el descanso de tu bebé, afectando su rutina diaria.
Por eso, es esencial ayudar a tu bebé a liberar los gases tan pronto como notes las señales.
¿Cuándo consultar al pediatra?
Aunque los gases en los lactantes son una situación normal en la mayoría de los casos, hay ciertas señales que indican que es necesario consultar al pediatra para descartar problemas más graves. Estos son algunos casos específicos:
- Llanto inconsolable o irritabilidad extrema: Si tu bebé parece estar muy incómodo por los gases y no responde a las técnicas habituales para aliviarlos, podría necesitar evaluación médica.
- Vómitos frecuentes o intensos: Si tu bebé vomita con frecuencia después de comer, especialmente en forma de proyectil, esto podría indicar un problema como reflujo gastroesofágico.
- Dificultad para ganar peso: Si los gases parecen estar interfiriendo con la alimentación y el crecimiento de tu bebé, consulta al pediatra para evaluar su estado general de salud.
- Distensión abdominal: Un abdomen visiblemente hinchado, duro o sensible al tacto puede ser una señal de acumulación anormal de gases o un problema intestinal más serio.
- Cambios en las heces: Si observas diarrea persistente, heces con sangre o un cambio drástico en su patrón de evacuaciones junto con molestias por gases, es momento de buscar atención médica.
- Fiebre o letargo: Si los síntomas de gases se acompañan de fiebre o un comportamiento inusualmente somnoliento o apático, esto podría ser indicativo de una infección u otra afección subyacente.
Siempre es mejor pecar de precavido y hablar con un pediatra si tienes dudas sobre la salud de tus bebés. Su experiencia siempre te ayudará a entender si los síntomas son normales o requieren tratamiento especializado.
Conclusión
Los gases en los bebés son un desafío común para los padres primerizos, pero con las técnicas adecuadas, puedes ayudar a tus pequeños a sentirse más cómodos. Recuerda que cada bebé es diferente, así que ten paciencia y prueba distintas estrategias hasta encontrar la que funcione mejor para tus mellizos.
¡Siempre y sin dudarlo consulta a tu pediatra para asegurarte de que todo esté en orden!
Ahora que sabes cómo ayudarlos, ¿qué técnica probarás primero? ¡Comparte tus experiencias y dudas en los comentarios! 😊
La información publicada en este blog no representa un diagnóstico o guía médica. Simplemente estoy plasmando aspectos relevantes durante el proceso de crianza, basados en mi experiencia personal como madre de Mellizos y utilizando como referencia artículos publicados por especialistas. Frente a cualquier solicitud o asesoría médica, remitirse directamente a su médico de confianza.