¿Estás experimentando cambios en la piel durante tu embarazo? Muchas madres primerizas, especialmente aquellas esperando mellizos, se preguntan sobre el melasma, también conocido como «la máscara del embarazo». En este artículo, exploraremos en detalle qué es el melasma, por qué ocurre y cómo cuidar tu piel durante el embarazo.

¿Qué es el Melasma y por qué Aparece Durante el Embarazo?
El melasma, también conocido como «máscara del embarazo» o cloasma es una condición cutánea común que se caracteriza por manchas oscuras en la piel. Estas manchas suelen aparecer durante el embarazo debido principalmente a cambios hormonales y exposición al sol.
Se manifiesta como manchas simétricas y oscuras de color marrón o grisáceo, principalmente en el rostro. Se cree que el melasma durante el embarazo está relacionado con los cambios hormonales, especialmente con el aumento de los niveles de estrógeno y progesterona. Estas hormonas pueden estimular la producción de melanina, el pigmento que da color a la piel, lo que resulta en la aparición de manchas oscuras, comúnmente en las mejillas, la frente, la nariz y el labio superior. También pueden aparecer en otras partes del cuerpo que están frecuentemente expuestas al sol, como los antebrazos y el cuello.
Causas del Melasma Durante el Embarazo
El melasma es el resultado de una sobreproducción de melanina, el pigmento natural de la piel, debido a varios factores, entre los que se incluyen:
1. Exposición Solar:
La exposición solar es una de las principales causas del melasma, ya que la radiación ultravioleta (UV) del sol estimula la producción de melanina en la piel. Los melanocitos, las células responsables de producir este pigmento, se activan más intensamente bajo la influencia de los rayos UV. Esta activación provoca una hiperpigmentación en las áreas expuestas al sol, resultando en las características manchas oscuras del melasma. La exposición solar no solo desencadena el melasma, sino que también puede empeorar las manchas ya existentes, haciendo que se vuelvan más oscuras y más notorias. Por ello, las áreas del rostro, como las mejillas, la frente, la nariz y el labio superior, que están más expuestas al sol, son las más afectadas por el melasma.
Además de la radiación UV, la luz artificial y la radiación infrarroja también pueden contribuir al desarrollo y agravamiento del melasma. La luz infrarroja puede penetrar las capas profundas de la piel lo que puede contribuir a la inflamación y a la estimulación de los melanocitos. Por ello, la exposición prolongada a la luz infrarroja, como la proveniente del sol o de ciertas fuentes artificiales, puede agravar las condiciones de hiperpigmentación.
La exposición acumulativa al sol a lo largo del tiempo puede incrementar el riesgo de desarrollar melasma, por lo que es importante adoptar hábitos de protección solar desde una edad temprana. Para quienes ya padecen melasma, la protección solar rigurosa es esencial para prevenir la exacerbación de esta condición.
2. Cambios Hormonales:
Los cambios hormonales son una causa significativa del melasma, especialmente durante el embarazo, así como el uso de anticonceptivos orales y la terapia hormonal. Durante el embarazo, los niveles de estrógeno y progesterona aumentan considerablemente, lo que puede estimular los melanocitos. Este incremento en la producción de melanina puede dar lugar a la aparición de manchas oscuras. La hormona estimulante de los melanocitos (MSH), cuyos niveles también aumentan durante el embarazo, juega un papel crucial en este proceso al aumentar aún más la actividad de los melanocitos, resultando en hiperpigmentación en áreas expuestas al sol.
El uso de anticonceptivos orales y la terapia hormonal pueden causar melasma de manera similar. Estos tratamientos contienen hormonas sintéticas, como estrógeno y progesterona, que pueden desencadenar una mayor producción de melanina. Aquellas mujeres con una predisposición genética o una mayor sensibilidad a las hormonas son particularmente vulnerables. Los cambios hormonales inducidos por estos tratamientos pueden causar la aparición de manchas oscuras en la piel, y en algunos casos, estas manchas pueden persistir o empeorar durante períodos de exposición solar.

3. Predisposición Genética:
La predisposición genética juega un papel crucial en el desarrollo del melasma, haciendo que algunas personas sean más susceptibles a esta afección que otras. Aquellas mujeres con antecedentes familiares de melasma tienen una mayor probabilidad de desarrollar esta condición. Los melanocitos en personas genéticamente predispuestas pueden ser más reactivos, produciendo melanina en exceso cuando se enfrentan a estímulos, especialmente una exposición prolongada al sol.
4. Cosméticos y Medicamentos:
El uso de ciertos cosméticos y medicamentos puede contribuir al desarrollo del melasma, especialmente en personas con una predisposición genética o una mayor sensibilidad a estos productos. Algunos cosméticos contienen ingredientes que pueden sensibilizar la piel al exponerla al sol, como fragancias, conservantes y ciertos tipos de aceites esenciales.
Durante el embarazo, es especialmente importante evitar productos cosméticos y medicamentos que puedan afectar el desarrollo de los fetos, además de inducir a la hiperpigmentación o aumentar la sensibilidad al sol. Algunos ingredientes activos en tratamientos para el melasma, como la hidroquinona y el retinol, no se recomiendan para mujeres embarazadas debido a posibles riesgos en los fetos. En cambio, se deben buscar alternativas más seguras, como productos que contengan por ejemplo vitamina C, que son más suaves y generalmente considerados seguros durante el embarazo. Sin embargo, es crucial que las mujeres embarazadas consulten con su médico y/o dermatólogo antes de iniciar cualquier tratamiento para el melasma para asegurarse de que los productos utilizados no representen un riesgo durante el embarazo y posteriormente durante la lactancia.
5. Estrés y cambios Fisiológicos:
El estrés y los cambios fisiológicos durante el embarazo pueden ser factores significativos en el desarrollo del melasma. El embarazo es un período de intensas transformaciones hormonales y físicas, y el estrés asociado a estos cambios puede influir en la salud de la piel. El estrés físico y emocional puede desencadenar la liberación de cortisol y otras hormonas del estrés, que pueden afectar la función de los melanocitos. Un aumento en la actividad de los melanocitos puede resultar en una hiperpigmentación, manifestándose como melasma.
Además de los efectos del estrés, los cambios fisiológicos durante el embarazo también juegan un papel crucial en la aparición del melasma. El aumento de hormonas como el estrógeno, la progesterona y la hormona estimulante de los melanocitos (MSH) puede provocar una mayor producción de melanina. Estos cambios hormonales pueden hacer que la piel se vuelva más sensible y reactiva, aumentando la probabilidad de desarrollar manchas oscuras. Los cambios en la circulación sanguínea y el metabolismo también pueden influir en la apariencia de la piel, haciendo que las manchas sean más pronunciadas.
Para minimizar el impacto del estrés y los cambios fisiológicos, es importante que las mujeres embarazadas adopten prácticas de cuidado personal, como el uso de protector solar, mantener una dieta equilibrada y gestionar el estrés mediante técnicas de relajación y apoyo emocional.
Es importante tener en cuenta que cada mujer es única y puede experimentar el melasma de manera diferente.
Tips a Tener en Cuenta para Combatir el Melasma
El tratamiento del melasma durante el embarazo requiere un enfoque cuidadoso para proteger tanto a la madre como a los bebés. Es importante recordar que la información proporcionada en este blog está basada en experiencias personales. Razón por la cual es crucial buscar asesoramiento médico profesional para un enfoque personalizado y seguro.
Aquí te presento algunos consejos específicos sobre tratamientos y prácticas seguras que pueden ayudar a manejar el melasma durante este periodo:
1. Protección Solar Estricta
- Uso Diario de Protector Solar: Aplica un protector solar de amplio espectro con un SPF de al menos 30 todos los días, incluso en días nublados o cuando estés en interiores cerca de ventanas. Reaplica cada dos horas si estás al aire libre.
- Medidas Adicionales: Usa sombreros de ala ancha, gafas de sol y ropa de manga larga cuando estés expuesta al sol. Busca la sombra siempre que sea posible y evita la exposición directa al sol entre las 10 a.m. y las 4 p.m.
2. Consulta con un Dermatólogo
Es esencial consultar a un dermatólogo para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado que sea seguro durante el embarazo. El dermatólogo puede recomendar productos y tratamientos específicos y monitorear su efectividad y seguridad.
Todas las madres son diferentes y por tanto reaccionan diferente a ciertos productos para tratar el melasma. Por consiguiente siempre busca asesoría médica y no solamente bases tus decisiones en los consejos de amigas y/o familiares que ya pasaron por el melasma.
3. Productos Tópicos (siempre bajo supervisión médica)
Toda madre embarazada debe consultar con un dermatólogo o médico de confianza que productos tópicos resultan ser inocuos para los bebés, además de todos los posibles riesgos asociados que conlleva el uso de estos productos durante el embarazo y la lactancia.
A pesar que existen muchos productos tópicos que son recomendados, especialmente en canales de youtube y/o redes sociales, para el tratamiento del melasma, resulta totalmente necesario que cada madre sea valorada por un dermatólogo experto antes de dar inicio al tratamiento por melasma.
Los productos que más popularidad tienen en el mercado por sus propiedades despigmentantes son:
- Ácido Azelaico: Este tratamiento es eficaz para reducir la hiperpigmentación y es seguro durante el embarazo. Lo recomendado es aplicar una crema o gel que contenga ácido azelaico (normalmente en concentraciones del 15% al 20%) una o dos veces al día.
- Vitamina C: Los sueros con vitamina C pueden ayudar a aclarar las manchas oscuras y proteger la piel contra el daño solar. Lo recomendado es aplicar un suero de vitamina C por la mañana antes del protector solar.
- Niacinamida: También conocida como vitamina B3, puede reducir la pigmentación y mejorar la textura de la piel. La niacinamida también se puede encontrar en la carne de res, pescado, huevos, cereales, verduras como las espinacas, coles, tomates, acelgas, cebollas, zanahorias, apio, entre muchas otras.
4. Rutina de Cuidado de la Piel
- Limpieza Suave: Usa un limpiador facial suave y sin fragancia para evitar la irritación de la piel. Limpia tu rostro dos veces al día y evita frotar con fuerza la piel.
- Hidratación: Mantén tu piel bien hidratada usando cremas hidratantes adecuadas para tu tipo de piel. Los productos que contienen ácido hialurónico pueden ser especialmente beneficiosos.
- Evita Ingredientes Irritantes: Evita productos con retinoides, hidroquinona, ácidos fuertes (como el ácido salicílico en altas concentraciones), y otros ingredientes que no sean seguros durante el embarazo.
5. Estilo de Vida Saludable
- Hidratación Adecuada: Bebe suficiente agua para mantener tu piel hidratada desde el interior. La piel tiene una barrera natural que protege contra las agresiones externas y la pérdida de humedad. Una buena hidratación ayuda a mantener esta barrera fuerte, lo que a su vez mantiene la piel suave y saludable. La hidratación adecuada también ayuda a eliminar toxinas del cuerpo.
- Dieta Balanceada: Consume una dieta rica en frutas, verduras y antioxidantes que beneficien la salud de tu piel. Dile adiós a todos los alimentos ultra procesados, como los embutidos, productos de panadería y pastelería, refrescos, gaseosas, etc. con alto contenido de azúcar y químicos totalmente perjudiciales para la salud.
- Evita el Estrés: El estrés puede empeorar el melasma. Practica técnicas de relajación como yoga, meditación o caminatas suaves.
Decir que las mujeres pecosas son más propensas a sufrir de melasma durante el embarazo es más un mito que una verdad confirmada científicamente. Las pecas y el melasma son dos condiciones de hiperpigmentación diferentes con causas y mecanismos distintos.
6. Tratamientos Naturales
Existe la creencia que algunos productos naturales ayudan a disminuir y/o desaparecer las manchas producidas por la exposición continua al sol, sin embargo no existe una prueba que confirme su efectividad.
Es fundamental usar protector solar diariamente y considerar tratamientos tópicos suaves aprobados por dermatólogos. Antes de probar cualquier nuevo tratamiento, especialmente durante el embarazo y la lactancia, es aconsejable consultar con un dermatólogo para asegurarse de que sea seguro y adecuado para cada situación específica.
Los tratamiento naturales más nombrados para el melasma son:
Aloe Vera
Verdad: El aloe vera tiene propiedades antiinflamatorias y puede ayudar a calmar e hidratar la piel. Contiene aloesina, que puede inhibir la producción de melanina. Algunos estudios sugieren que el aloe vera puede ayudar a aclarar manchas oscuras y mejorar la textura de la piel con el uso regular.
Vinagre de Manzana
Mito: Aunque el vinagre de manzana tiene propiedades astringentes y puede exfoliar la piel, su acidez puede ser demasiado fuerte y causar irritación, especialmente en pieles sensibles. No hay suficiente evidencia científica que respalde su eficacia específica en el tratamiento del melasma.
Cúrcuma
Verdad/Mito: La cúrcuma tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes gracias a la curcumina. Algunos estudios y testimonios sugieren que puede ayudar a mejorar la apariencia de la piel y reducir la hiperpigmentación. Sin embargo, su efectividad específica contra el melasma no está bien documentada científicamente, y su uso tópico puede manchar la piel temporalmente.
Aceite de Rosa Mosqueta
Verdad: El aceite de rosa mosqueta es rico en ácidos grasos esenciales y antioxidantes, lo que puede ayudar a regenerar la piel y reducir la apariencia de manchas. Algunos estudios apoyan su uso para mejorar la hiperpigmentación, aunque su efectividad específica para el melasma necesita más investigación.
Jugo de Limón
Mito: Aunque el jugo de limón es conocido por sus propiedades aclaradoras debido al ácido cítrico, puede hacer que la piel se vuelva más sensible a la luz solar, lo que empeoraría aún más el melasma y podría causar irritaciones y en algunos casos quemaduras sobre la piel.
Mascarillas Caseras
Las mascarillas hechas con ingredientes como yogur, miel, avena pueden proporcionar hidratación en la piel.
Agua de Arroz:
El agua de arroz ha sido utilizada en la medicina tradicional asiática y en prácticas de belleza durante siglos, lo que sugiere que muchas personas han encontrado beneficios en su uso, especialmente para hidratar y suavizar la piel.
Durante mi embarazo, noté la aparición de melasma en mi rostro. Aunque al principio me preocupé, me enfoqué en seguir una rutina de protección solar estricta y utilicé productos tópicos seguros como los sueros con vitamina C. De igual manera, me aseguré de mantener una buena hidratación y una dieta balanceada y bajar al máximo mis niveles de estrés.
Afortunadamente, estos cuidados me ayudaron a mantener el melasma bajo control, y la hiperpigmentación se mantuvo moderada durante todo el embarazo. Tiempo después de la cesárea, observé con alivio que las manchas comenzaron a volverse más tenues de manera gradual. Este cambio me recordó la importancia de ser constante en el cuidado de la piel y tener paciencia frente a los cambios físicos que conlleva un embarazo, especialmente de mellizos. Aunque el melasma no desapareció de inmediato, la combinación de prevención y tratamientos adecuados hizo una gran diferencia, y sigo cuidando mi piel con esmero para mantener estos resultados positivos.
Recuerda, la belleza de ser madre primeriza de mellizos radica en la capacidad de cuidar y amar a tus pequeños, ¡y eso es lo más importante! Si tienes más preguntas sobre el melasma o cualquier otro aspecto del cuidado durante el embarazo, no dudes en consultar con tu médico y/o dermatólogo. No olvides la importancia de buscar asesoramiento médico para recibir un enfoque personalizado y seguro. ¡Tu felicidad y bienestar deben ser siempre tu prioridad!

En resumen, el melasma durante el embarazo, provocado principalmente por cambios hormonales, exposición solar y predisposición genética, es una condición común pero manejable. La clave para su tratamiento y prevención radica en una protección solar rigurosa, el uso de productos tópicos seguros y la adopción de un estilo de vida saludable que incluya una buena hidratación y una dieta balanceada. Consultar con un dermatólogo es fundamental para obtener un plan de tratamiento personalizado y seguro. Con el cuidado adecuado, muchas mujeres pueden notar una mejoría significativa en la apariencia del melasma después del embarazo.
La información publicada en este blog no representa un diagnóstico o guía médica. Simplemente estoy plasmando aspectos relevantes durante el proceso de crianza, basados en mi experiencia personal como madre de Mellizos y utilizando como referencia artículos publicados por especialistas. Frente a cualquier solicitud o asesoría médica, remitirse directamente a su médico de confianza.