Enfermedades más comunes en el primer año de vida y consejos para prevenirlas

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Uno de los mayores desafíos que enfrentan los padres durante el primer año de vida de sus bebés es la prevención y el manejo de las enfermedades comunes. Desde resfriados y gripes hasta gastroenteritis y dermatitis del pañal, los bebés pueden enfrentar una variedad de enfermedades que pueden afectar su bienestar y desarrollo. Afortunadamente, existen medidas simples que los padres pueden tener en cuenta para prevenir y tratar estas enfermedades. En este artículo, exploro las enfermedades más comunes en los bebés durante su primer año de vida y les proporciono consejos prácticos para su prevención y manejo.

Enfermedades más comunes en el primer año de vida y consejos para prevenirlas
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Es importante tener en cuenta que cada bebé es único y puede experimentar enfermedades de manera diferente. Por tanto resulta sumamente necesario realizar la primer visita con el pediatra dentro de los primeros días de vida, preferiblemente antes que cumplan una semana de edad. Durante esta visita, el pediatra examinará a los recién nacidos para asegurarse de que estén sanos y en buen estado.

Durante la visita, el pediatra evaluará el peso, la altura, la circunferencia de la cabeza y otros signos vitales de cada bebé. También revisará su piel, oídos, ojos, boca y órganos genitales para detectar cualquier anormalidad. Además, el pediatra discutirá los cuidados básicos que se deben tener en casa, como por ejemplo al momento de alimentarlos con leche materna o con leche de fórmula, cuidado e higiene a la hora de bañarlos, higiene necesaria con el cambio de pañal y ofrecerles siempre un sueño seguro.

El primer año de vida de cada bebé es una etapa crucial para su desarrollo, y es recomendable que se realicen visitas periódicas al pediatra para monitorear su crecimiento y desarrollo. Las visitas de seguimiento se pueden programar según las recomendaciones del pediatra, pero generalmente se realizan a los 2, 4, 6, 9 y 12 meses de edad.

Durante el primer año de vida, se suelen presentar las siguientes enfermedades comunes:

El listado que cito a continuación no es exhaustivo ya que existen muchas otras enfermedades que pueden afectar a los bebés en su primer año de vida. Por favor tengan en cuenta que siempre será necesario buscar la orientación de un médico ante cualquier preocupación sobre la salud de cada bebé.

Bronquiolitis

La bronquiolitis es una enfermedad respiratoria común en bebés menores de un año de edad, y se produce cuando los bronquiolos (los tubos más pequeños de los pulmones) se inflaman y se llenan de mucosidad. La mayoría de los casos de bronquiolitis son causados por el virus sincitial respiratorio (VSR), aunque también puede ser causada por otros virus como el adenovirus, el rinovirus y el virus de la gripe. Los bebés con mayor riesgo de contraer bronquiolitis incluyen aquellos nacidos prematuramente (como es el caso de los Mellizos), con problemas cardíacos o pulmonares, o que no son amamantados con leche materna. Los síntomas incluyen tos, dificultad para respirar, respiración rápida y sibilancias, y pueden durar de varios días a varias semanas.

La mejor manera de prevenir la bronquiolitis es tomar medidas para reducir la propagación del VSR. Esto incluye lavarse las manos con frecuencia, evitar la exposición al humo del cigarrillo, asegurar que los bebés estén abrigados en clima frío y evitar el contacto cercano con personas enfermas, especialmente durante los meses de invierno cuando la enfermedad es más común y se propaga más rápidamente. También se recomienda que las madres amamanten a sus bebés durante al menos los primeros seis meses de vida, ya que la leche materna proporciona anticuerpos que proporcionan una gran protección contra la infección por VSR. Si un bebé desarrolla bronquiolitis, es importante mantenerlo hidratado y monitorear su respiración de cerca, ya que en casos graves puede ser necesaria la hospitalización.

Infecciones del oído

Las infecciones de oído son comunes en los bebés menores de un año de edad y pueden ser causadas por bacterias o virus. Las infecciones del oído medio son las más comunes en los bebés, y ocurren cuando los líquidos se acumulan detrás del tímpano y se infectan. Los bebés pueden tener más probabilidades de desarrollar infecciones de oído debido a que sus conductos auditivos son más cortos y horizontales que los de los adultos, lo que facilita la acumulación de líquido y la entrada de bacterias. Los síntomas pueden incluir fiebre, dolor de oído, problemas para dormir, llanto excesivo, irritabilidad y una disminución en la audición. En algunos casos, los bebés pueden tener infecciones de oído sin mostrar síntomas.

Es indispensable mantener un adecuado lavado de manos, evitar el contacto cercano con personas enfermas, evitar el uso de chupetes o biberones mientras el bebé está acostado, y evitar el humo de tabaco, ya que puede aumentar el riesgo de estas infecciones. La lactancia materna es vital durante los primeros 6 meses. En algunos casos, el médico puede recomendar el uso de antibióticos o la colocación de tubos en los oídos para prevenir la recurrencia de las infecciones de oído.

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Gastroenteritis

La gastroenteritis, también conocida como «infección estomacal», es una inflamación del tracto gastrointestinal que puede causar diarrea, vómitos y dolor abdominal. En bebés menores de un año, la gastroenteritis es común y puede ser causada por una variedad de virus y bacterias, incluyendo el rotavirus, norovirus y Salmonella. Los bebés pueden ser más susceptibles a la gastroenteritis debido a que su sistema inmunológico aún es inmaduro y porque son incapaces de comunicar cuando les inician los síntomas. Los síntomas de la gastroenteritis en bebés pueden incluir diarrea acuosa, vómitos, fiebre, falta de apetito y llanto excesivo.

Es importante lavarse las manos con frecuencia y cuidadosamente, especialmente después de cambiar pañales o antes de preparar alimentos. También es recomendable evitar el contacto cercano con personas enfermas y asegurarse de que los alimentos se cocinen adecuadamente. Los bebés deben ser alimentados con leche materna o fórmula infantil segura y almacenada adecuadamente. En algunos casos, el médico puede recomendar la vacunación contra el rotavirus para prevenir la gastroenteritis. Si un bebé presenta síntomas de gastroenteritis, es importante mantenerlo hidratado y buscar atención médica si los síntomas empeoran o si el bebé presenta signos de deshidratación, como llanto sin lágrimas o fontanelas hundidas.

Resfriados y gripes

Los resfriados y las gripas son infecciones virales respiratorias comunes que pueden afectar a bebés menores de un año. Los bebés son especialmente susceptibles a estas enfermedades debido a que sus sistemas inmunológicos aún se están desarrollando. Los síntomas pueden incluir congestión nasal, estornudos, tos, fiebre y falta de apetito. En algunos casos, los bebés pueden desarrollar complicaciones respiratorias, como la bronquiolitis o neumonía, que pueden ser graves y requerir hospitalización. Los virus que causan los resfriados y gripas se propagan fácilmente de persona a persona, por lo que es importante tomar medidas preventivas para reducir el riesgo de infección.

De igual manera, es sumamente importante lavarse las manos con frecuencia y cuidadosamente, especialmente después de cambiar pañales o antes de tocar a cada bebé. Evitar el contacto cercano con personas enfermas y evitar que los bebés se expongan a multitudes. Se recomienda también mantener el ambiente en el que están los bebés limpio y ventilado. Si un bebé se enferma, es importante mantenerlo hidratado y cómodo. Los medicamentos para la tos y el resfriado no son recomendados para bebés menores de un año. En algunos casos, el médico puede recomendar el uso de soluciones salinas nasales para aliviar la congestión nasal. Si el bebé desarrolla fiebre alta o problemas respiratorios, es importante buscar atención médica de inmediato.

Conjuntivitis

La conjuntivitis en bebés es una inflamación de la conjuntiva, la capa delgada y transparente que recubre el ojo y el interior del párpado. Puede ser causada por bacterias, virus o alergias. Los bebés pueden estar en mayor riesgo de desarrollar conjuntivitis debido a que tienen un sistema inmunológico inmaduro y una mayor exposición a bacterias y virus. Los síntomas pueden incluir enrojecimiento, hinchazón, secreción de pus, picazón y costras en los párpados. La conjuntivitis bacteriana puede ser contagiosa, y se debe tener precaución para evitar la propagación entre los mellizos o demás miembros de la familia.

Es importante lavarse las manos correctamente y con frecuencia, especialmente después de cambiar pañales o antes de tocar a cada bebé. Evitar el contacto cercano con personas enfermas y asegurarse de que los objetos que toca el bebé, como juguetes y chupetes, estén limpios. Si se sospecha una conjuntivitis bacteriana, se deben lavar los ojos del bebé con frecuencia y utilizar compresas tibias para ayudar a reducir la hinchazón. En algunos casos, se puede necesitar tratamiento con antibióticos. Si se sospecha una conjuntivitis viral, no se debe administrar antibióticos ya que no serán efectivos. En cualquier caso, se debe buscar atención médica si los síntomas empeoran o si se presenta fiebre alta.

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Dermatitis de pañal

La dermatitis de pañal o pañalitis es una inflamación de la piel que se produce en el área cubierta por el pañal. Las causas pueden incluir el contacto prolongado con orina y heces, el roce y la fricción del pañal, así como la humedad y el calor. Los síntomas incluyen enrojecimiento, hinchazón y dolor en la zona afectada, y en algunos casos pueden presentarse ampollas y úlceras. La dermatitis de pañal es común en bebés menores de un año debido a que su piel es más delicada y sensible. Es importante tratar la dermatitis de pañal de manera oportuna para evitar complicaciones, como infecciones bacterianas o fúngicas.

Para prevenir la dermatitis de pañal, se deben tomar medidas para mantener el área del pañal limpia y seca. Se recomienda cambiar el pañal con frecuencia, especialmente después de cada evacuación intestinal, y limpiar suavemente el área con agua tibia y un paño suave. Se deben evitar los productos perfumados y jabones que puedan irritar la piel de los bebés. Además, se puede aplicar una crema protectora para el pañal que contenga óxido de zinc para reducir la fricción y proteger la piel de la humedad y el calor. También es necesario permitir que el área del pañal se airee bastante para mantenerla seca. Si la dermatitis de pañal no mejora con estos cuidados básicos, es importante consultar con un médico para descartar infecciones o afecciones más graves.

Alergias Alimentarias

Las alergias alimentarias en bebés menores de un año son una reacción inmunológica anormal del cuerpo a ciertos alimentos. Los síntomas pueden incluir urticaria, hinchazón, dificultad para respirar, vómitos, diarrea y en casos graves, anafilaxia. Las alergias alimentarias son causadas por una respuesta inmunológica exagerada del cuerpo a ciertos alimentos, como leche, huevo, maní, nueces y mariscos. Los bebés pueden desarrollar alergias alimentarias incluso si no las padecen sus padres o hermanos. Los bebés amamantados pueden desarrollar alergias a través de la leche materna si la madre consume alimentos alergénicos. Es importante que los padres estén atentos a los síntomas de alergias alimentarias en sus bebés y consulten con el pediatra si sospechan que su hijo pueda tener una alergia.

Para prevenir las alergias alimentarias en bebés menores de un año, se pueden tomar medidas para reducir la exposición a los alimentos alergénicos. Si se sospecha de una alergia, se debe evitar el alimento sospechoso y consultar con el médico para un diagnóstico y tratamiento adecuados. En el caso de los bebés amamantados, la madre puede considerar evitar los alimentos alergénicos en su propia dieta. Cuando se introduce la alimentación complementaria, se debe hacer de manera gradual y en pequeñas cantidades para observar cualquier reacción alérgica. Es importante leer cuidadosamente las etiquetas de los alimentos y estar atentos a cualquier ingrediente que pueda ser un alérgeno. En algunos casos se puede considerar la introducción temprana de ciertos alimentos, como el maní, para reducir el riesgo de desarrollar alergias. Sin embargo, es importante tener una comunicación abierta con el pediatra y seguir sus recomendaciones para prevenir y manejar cualquier clase de alergia alimentaria. Ellos desde su experiencia siempre serán nuestros mejores consejeros.

Anemia por déficit de Hierro

La anemia por déficit de hierro es común en bebés menores de un año. El hierro es esencial para la producción de glóbulos rojos y el transporte de oxígeno en el cuerpo. La anemia por déficit de hierro se produce cuando el cuerpo no tiene suficiente hierro para producir glóbulos rojos saludables. Los bebés pueden desarrollar anemia por déficit de hierro si no reciben suficiente hierro en su dieta, si pierden sangre debido a una enfermedad o una lesión, o si no pueden absorber el hierro de los alimentos debido a una enfermedad o a ciertos medicamentos. Los síntomas de la anemia por déficit de hierro incluyen palidez, cansancio, debilidad, irritabilidad y dificultad para respirar. Los bebés con anemia por déficit de hierro pueden tener un mayor riesgo de infecciones y problemas de desarrollo.

La prevención de la anemia por déficit de hierro en bebés menores de un año implica asegurarse de que el bebé reciba suficiente hierro en su dieta. Los bebés pueden obtener hierro de alimentos como carnes, cereales fortificados, frijoles y espinacas. La leche materna y la fórmula para bebés contienen hierro, pero a medida que el bebé crece, es posible que necesite suplementos de hierro adicionales. Los bebés nacidos prematuramente tienen un mayor riesgo de desarrollar anemia por déficit de hierro y pueden requerir suplementos de hierro adicionales. Es importante hablar con el pediatra para determinar la cantidad adecuada de hierro en la dieta y para controlar los niveles de hierro en el cuerpo del bebé. Además, se debe evitar dar al bebé leche de vaca antes del primer año de vida, ya que la leche de vaca no contiene suficiente hierro y puede dificultar la absorción del mismo en otros alimentos.

Enfermedades más comunes en el primer año de vida y consejos para prevenirlas
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Es crucial recordar que medicar a un bebé sin la aprobación de un pediatra puede ser extremadamente peligroso. Los bebés son muy delicados y su sistema inmunológico aún no está completamente desarrollado, lo que significa que pueden tener una reacción adversa a ciertos medicamentos. Además, los bebés no pueden comunicar sus síntomas de manera efectiva, lo que hace que sea aún más difícil determinar qué medicamento sería seguro y efectivo para ellos. Por lo tanto, siempre es importante buscar la orientación de un pediatra antes de dar cualquier tipo de medicamento a los bebés.

Asegurar que cada bebé reciba la atención médica adecuada y apropiada es fundamental para garantizar su bienestar y evitar posibles complicaciones.

La información publicada en este blog no representa un diagnóstico o guía médica. Simplemente estoy plasmando aspectos relevantes durante el proceso de crianza, basados en mi experiencia personal como madre de Mellizos y utilizando como referencia artículos publicados por especialistas. Frente a cualquier solicitud o asesoría médica, remitirse directamente a su médico de confianza.

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